Cuando un equipo parece lento porque está evitando el colapso
Movimiento estático
Un equipo puede pasar meses sin entregar nada nuevo y aun así ser el único motivo por el que el sistema sigue en pie. Desde fuera parece estancamiento. Desde dentro es contención.
Cuando un equipo entra en modo supervivencia, el avance desaparece. El trabajo que no deja rastro visible se confunde con inactividad. El resultado es trabajar siempre en negativo: burnout, presión constante y equipos juzgados por lo que no entregan, cuando en realidad están evitando el colapso.
Hemorragia interna
Las heridas más peligrosas son las que no se ven.
Un sistema puede parecer estable mientras por dentro se desangra. Premia lo visible y castiga aquello que aún no entiende.
Las casas no se levantan sobre barro. Primero se estudia el terreno y se construyen los cimientos. Si no, los problemas no aparecen al principio, aparecen después, cuando ya es caro arreglarlos.
Las malas decisiones atrapan al equipo en modo reacción permanente. Apagan bugs que nacen de decisiones pasadas porque, si dejan de hacerlo, el proyecto colapsa. Ese trabajo no deja rastro de progreso. No suma puntos, pero evita pérdidas.
Siempre paga el mismo
Nadie valora lo que haces hasta que dejas de hacerlo.
La prevención es trabajo invisible. Solo se reconoce cuando falla. La falsa dicotomía entre avanzar y estabilizar nace de métricas que confunden novedad con valor.
Las métricas son un arma de doble filo. Sin contexto alinean equipos, sin comprensión los rompen. El ingeniero que mantiene el sistema a flote es al que se le exige cuando algo falla, mientras el sistema premia a quien deja rastro visible, aunque no haya movido nada.
El coste real de no invertir en eliminar la causa del incendio no es solo económico. Es humano. Talento que se quema, proyectos que fracasan y decisiones erróneas tomadas en silencio, bajo la protección de un sistema de medición que nunca supo mirar donde importaba.
Repetir un error no es otro error
Las métricas no son neutrales. Ignorarlo es una elección. Premiar la visibilidad es una decisión.
Nada desgasta más que saber qué problema hay que resolver y verse obligado a elegir entre hacerlo o sobrevivir al sistema de incentivos. El trabajo que sostiene el proyecto no necesita aplauso. Necesita protección.
Mirar señales no es liderar, es reaccionar. Lo que premias se repite. Lo que castigas desaparece.